Atención: las fotografías del show fueron tomadas por Estanislao aimar y las subiremos cuando termine su luna de Miel
CARCASS en vivo en El Teatro de Flores, 13/04/2013
Por Ernesto Aimar
La vida siempre da revancha. Cuando en el 2008 la legendaria agrupación de death metal Carcass se presentó en nuestro país no había podido ser parte del evento. Cinco años después, y aún sin entregar material nuevo al mundo, los dirigidos (y elegidos) por Bill Steer y Jeff Walker para continuar su oda a la podredumbre vuelven a suelo Argentino por más, y ahí estoy yo para no perderme el fétido festín. Lamentablemente en esta ocasión el brillante Michael Amott no era de la partida, pero no por ello el evento perdía atractivo.
En un mes atípico debido a la excesiva cantidad de propuestas internacionales que se presentaron en el país, El Teatro de Flores ostentaba una concurrencia abultada y el tufo a carne podrida producto de restos de autopsias se hacia sentir en el aire. Claro, Carcass y su death metal podrido que realza tópicos gore como medicina mal practicada, autopsias y demás asquerosidades para festín de los seguidores del género, se preparaba para arremeter como una locomotora sin freno contra nuestros oídos, pechos y cabezas. La apertura con ‘Buried Dreams’ del fundamental “Heartwork” dejaba en claro que los ingleses no se andan con flojeras y la solidez de su sonido era clave en el show. Seguido por otras grandes instancias de aquel disco como ‘Carnal Forge’ y la fantástica y ganchera ‘No Love Lost’, todo parecía indicar que se proponían exponer con preponderancia su etapa definitoria, aquella donde Amott hizo de las suyas en la composición. Pero con el correr de los minutos, Carcaas sacó del formol piezas podridas de sus inicios, interpretando en su totalidad aquel brutal “Necroticism – Descanting the Insalubrious”, complementando con piezas de aquí y de allá de toda su discografía. Desilusiona el hecho de que tan solo hayan elegido ‘Keep on Rotting in the Free World’ del fantástico “Swansong”, al cual Bill Steer se refirió como su “último trabajo” como si hubiera sido editada el año pasado. Pero lo exhibido por los ingleses en Flores fue una demostración de cómo debe sonar la brutalidad en vivo. Walker y Steer son carniceros de oficio reprimido, pero utilizan sus instrumentos como herramientas de tortura, para lo que los ignotos Daniel Wilding y Ben Ash ofician como utileros de primera. Y mientras una escueta selección de imágenes perturbadoras se iban sucediendo en las pantallas de fondo, el hedor de la putrefacción se sentía en el aire.
Así, llegando al final del show se presentía cual sería la encargada de dar cierre a la ceremonia. La homónima ‘Heartwork’, ese clásico infaltable en los show de Carcass, se presentó súbitamente como heraldo del adiós, encargada de dejar caer las cortinas. La concurrencia explotó en frenesí y desató el pandemonio absoluto. Pero se encienden las luces y prontamente todos comienzas a retirarse del recinto, solo que al igual que en la fabula de la liebre y la tortuga, los que fueron más lentos o se entretuvieron un rato tuvieron su recompensa. Comandados por Steer retomaron las tablas para ofrecer una última pieza. ‘Rot n’ Roll’ del EP que antecedió a “Heartwork” fue la real encargada de cerrar la heladera de la morgue y dejar a Carcass en conservación perpetua.
El tiempo dirá si Steer y Walker volverán al ruedo con nuevo material (presumiblemente sí), pero da gusto haber podido presenciar su propuesta al menos una vez. En caso contrario, podrán seguir visitándonos para revisitar su prolífico catalogo y quién no se canse de ellos seguramente estará ahí nuevamente. Una cosa queda clara, la sinfonía de la enfermedad se mantuvo intacta durante todo este tiempo, sin rastros de descomposición a los cuales Carcass es tan afín. Claro está, a diferencia de la carne, las buenas obras son imperecederas.
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